Colaboraciones

08 de julio de 2008

Jesús Lezaun y las piedras

Juan del Barrio. Plataforma en Defensa del Patrimonio navarro

Encontrar sacerdotes como Jesús Lezaun le animan a uno a volver al redil de la Iglesia. Redil que muchos hemos abandonado al comprobar a lo largo de los años las miserias de la Iglesia Católica y en este caso la navarra, presas sobre todo a su visión poco espiritual mucho más material-temporal.

La verdad es que personas como Jesús Lezaun ya no se encuentran. Además de sus virtudes personales, siempre nos ha demostrado su espíritu evangélico ligado a los más pobre. Sus críticas acertadas casi siempre han dado en el blanco de esta Diócesis navarra autocomplaciente y nada ejemplarizadora, que muchos de nosotros no la reconocemos como descendientes de Jesús de Nazaret.

La crítica despiadada de Juan Luis Lorda que hace con este sacerdote y su persona ejemplar era de esperar, por en esta ocasión Jesús también ha dado en el blanco. Me refiero a los escándalos de las apropiaciones indebidas por parte del Arzobispado de Pamplona de iglesias y ermitas, pero también 25 locales comerciales, almacenes, garajes y locales varios, 2 atrios, 7 cementerios, 102 fincas, solares y terrenos, 31 pastos, prados y helechales, 12 viñas, pinares, olivares y arbolados, y un frontón, etc. que nunca habían sido de su propiedad y que tampoco los habían "sudado". En total más de 1000 entre las que se encuentran la capilla de San Fermín en la iglesia de San Lorenzo que fue costeada por el Ayuntamiento de la ciudad y la Catedral actual mandada construir por el rey Carlos III.

Los archivos de cualquier pueblo descubre dos cosas: una, el enorme esfuerzo hecho por los vecinos para la construcción y sostén de sus iglesias, retablos e imágenes. Y dos, la meticulosa contabilidad que existe sobre ello en todos los archivos navarros. Durante siglos, fueron los vecinos, reunidos en Concejo, «a sono de campana en la manera usada y acostumbrada», quienes nombraban los oficios del año: sacristanes, campaneros, almosneros y bacineros de las iglesias. Elegían los curas y decidían las obras. Con el Diezmo (uno de cada diez corderos, horcas de ajos, robos de trigo, ordio o centeno, cántaros de vino, etcétera) se pagaba el mantenimiento del clero. Con la Primicia, (una parte de cada cuarenta) se mantenían las obras y las compras de las iglesias; desde la más altiva campana hasta el más escondido copón. POR TANTO, LAS IGLESIAS PERTENENCEN AL PUEBLO, QUE LAS LEVANTÓ Y EN SU NOMBRE A LOS AYUNTAMMIENTOS... De esto Juan Luis Lorda no quiere saber anda, lo suyo es criticar al mensajero.

El Arzobispado y en su caso el Vaticano (estado extranjero) se ha convertido en la mayor inmobiliaria de Navarra y esto gracias a unas leyes (franquista una y del ínclito Arnar la otra) que se lo permitieron. El apoyar el levantamiento fascista y llevar al dictador bajo palio tiene este tipo de recompensas, que seguro de haber sido por Jesús Lezaun no se hubieran aceptado.

Entre otras cosas, le acusa Juan Luis Lorda no estar bien informado sobre el tema de las inmatriculaciones de la iglesia. Ya lo creo que está bien informado... lo mismo que lo están los más de 100 ayuntamientos y concejos que reclaman lo que se les ha robado.

Pienso que personas como este sacerdote ejemplar nunca deberían envejecer, porque representan una bocanada de aire fresco en un estamento que huelo a cerrado, porque lleva demasiados años enroncado en su permanente soberbia, nada cristiana.

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Comentarios :

Juan Luis Lorda

2008/07/10 10.44h

La vida humana es tragedia y chiste. Aquí hay también un poco de las dos cosas. Según Juan del Barrio, que Jesús Lezaún ande diciendo por ahí, sin más matices, que los demás son unos ladrones, es un ejemplo de virtud. Y que yo diga que Jesús Lezaún se ha pasado es una "crítica despiadada" de Jesús Lezáun. Olé con la objetividad. El artículo de Jesús Lezáun era una pasada. Si Juan del Barrio se siente tan vinculado a las posiciones de Lezáun que ya no se da cuenta, tiene un grave problema intelectual y de humanidad. Ha perdido la objetividad y el respeto que merecen los demás. O quizá tiene ya una visión tan enveneneada de la Iglesia y de los eclesiásticos que cree que es un deber y una obligación darles caña con motivo o sin él. Es un gran ejemplo de la tolerancia y el nivel cívico en el que nos movemos. La cuestión de las propiedades es delicada y hay que tratarla con todos los matices que tiene. Registrar las propiedades no es ningún atentado contra nadie, sino puro sentido común. Y la campaña que se ha suscitado en contra tiene mucho del "todo vale", de aprovechar cualquier circunstancia para crear presión ideologica, política o callejera. Aquí también hay graves problemas intelectuales y de humanidad, de tolerancia y de civismo. Pero estas palabras les suenan a chino o les hacen sonreir a los que se dedican a campañas donde todo vale. Si no queremos ser cada día más personas, acabaremos siendo cada día más animales. Lo dicho, tragedia y chiste. Yo siento mucho que Juan del Barrio haya abandonado la fe cristiana. Y que tenga una idea tan oscura (y tan injusta). Pero cada uno se hace una idea del mundo a su medida. El Evangelio consiste en procurar amar a Dios sobre todas las cosas. Y amar a los demás como a uno mismo. Y esto no es una retórica sino que tiene que ser el centro. Yo no le quiero hacer daño a Jesús Lezáun. Pero el problema de Jesús Lezáun, como el de Juan del Barrio, es que ha perdido la objetividad y ya no se da cuenta de las burradas que dice y de las injusticias verbales que comete. Viven en el todo vale. Y hay que decírselo por amor a la verdad y por amor a la Iglesia.

Juan del Barrio

2008/07/11 12.46h

Sigo pensando que Jesús Lezaun tiene razón en su crítica sobre las inmatriculaciones de la Diócesis navarra y que lo razona estupendamente en su carta. A Jesús no le falta información ni mucho menos, al contrario, creo que le sobra. Somos cada vez más los navarros y navarras que no aceptamos lo que consideramos una apropiación indebida de los bienes comunales, por no llamarlo de otra forma peor sonante. Por mi parte y aunque no soy creyente, en este caso y también en otros sí me siento vinculado a las posiciones intelectuales de Jesús Lezaun, porque a parte se entender son justas, considero que este hombre es un sacerdote honesto. El resto de las críticas a mi persona proviniendo de un sacerdote miembro del OPUS DEI, Juan Luis Lorda, pues las veo normales. Esto teniendo en cuenta los intereses que como institución defienden... Lo extraño en este caso sería que estuviéramos ambos de acuerdo. Algún día llegará, no lo dude, en que la ciudadanía les exija también la devolución a la ciudad de los terrenos y demás bienes que la derechona navarra les regaló con “nocturnidad y alevosía”.

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